Latido salvaje a la orilla
del viejo amanecer.
Tras la noche húmeda
sólo quedan lágrimas.
Tiemblo de espanto cuando pienso tu mirada.
Distante, serena,... con ojos de gata.
No hay barricada más fuerte que
la desconfianza.
Ni trayecto más largo que
el rechazo.
Dolor agridulce,
dolor humano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario